Como cada año, en el Día Internacional las Mujeres, las mujeres tomamos las calles. Lo hacemos para hacer visibles las desigualdades que aún enfrentamos, así como la violencia que persiste.

La pandemia nos ha obligado a hacer muchos sacrificios, entre ellos poder expresarnos libremente en las calles. También nos ha obligado a pensar en nuevas formas de hacer que nuestra voz se escuche. Y por eso, desde el Instituto Nacional de las Mujeres les tenemos un mensaje: estamos con ustedes.

Necesitamos que quede claro: estamos cuidando a las mujeres más vulnerables para que nadie se quede atrás. Esto, a través de múltiples programas y esfuerzos que tienen una orientación específica a los sectores de más vulnerabilidad. Las mujeres indígenas, las mujeres del campo, las mujeres que están expuestas a la explotación o la violencia.

En la valla frente al Palacio Nacional, las mujeres y activistas nos hacen un recordatorio poderoso de que el feminicidio persiste. Reconocemos a las jóvenes cuyos nombres aparecen en la valla; a de cada una de las mujeres que han sido asesinadas o violentadas. Recordamos el valor de la memoria como cimiento en la construcción de paz y en la reconciliación colectiva. Desde el Inmujeres nos sumamos al llamado de #NiUnaMás.

Y nos sumamos todos los días con nuestra labor cotidiana por la construcción de derechos y oportunidades para las mujeres que prevengan de forma efectiva la violencia.

Desde el Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de las Mujeres, asumimos el tamaño de los retos que tenemos para construir un cambio cultural que dé revés a las desigualdades con políticas públicas que generen ver- dadero bienestar y eliminen la discriminación que ha puesto a las mujeres en desventaja, frenando el desarrollo de sus vidas y de nuestra sociedad en su conjunto.

Nos enfocamos a trabajar para que se reconozca, redistribuya y se reduzca el trabajo doméstico y de cuidados que genera relaciones desiguales, pobreza de tiempo y limitaciones en el acceso a una economía justa y digna para las mujeres.

  • Impulsamos acciones colectivas desde las comunidades, para que la paz y la seguridad de las mujeres sea una garantía en los espacios públicos y privados.
  • Sabemos que la salud es uno de los puntos de partida para el bienestar de las mujeres, por eso nos centramos para que la salud física, mental y todos sus derechos sexuales sean una realidad.
  • Consideramos impostergable generar mejores condiciones para potenciar la autonomía económica de las mujeres, con trabajo, acceso a recursos, mejores salarios y programas que faciliten su incorporación al mercado de trabajo de manera remunerada.
  • Trabajamos para que una vida libre de violencia y el acceso a la justicia para las mujeres, niñas y adolescentes las haga más libres y vivan seguras.
  • Colocamos a la paridad en acción en todos los niveles, trabajando para que las mujeres estén en la toma de decisiones de sus comunidades y en el sector privado en igualdad de condiciones.

En el INMUJERES escuchamos las voces de ellas y construimos de la mano con todas para que los derechos de las mujeres sean una garantía. Acompañamos sus reivindicaciones y abrimos nuestras puertas al diálogo, convencidas que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa.

Avancemos juntas en el camino hacia una verdadera igualdad.